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Ávila, ciudad Patrimonio de la Humanidad, es mundialmente conocida por sus casi milenarias murallas. No obstante, la capital abulense también es famosa por el buen comer que ofrecen la mayor parte de sus restaurantes: en este número queremos presentarles uno de los más emblemáticos, “Mesón el Sol”, fundado en 1.932 y perteneciente al hotel “Santa Teresa”. |
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A principios de la lejana década de los treinta, Miguel Jiménez Valverde, natural de Villatoro (Ávila), tenía el deseo de construir una casa que sirviera también de venta para aquellos transeúntes que acudían a la ciudad. Poco después, en 1932, junto a su mujer Jesusa Gozález funda "Ventorro El Sol", para que los llegados en montura -principalmente en burro, luego en bicicleta- pudieran descansar y tomarse un aguardiente o vino, puesto que era habitual que ellos mismos portaran su desayuno o comida. |
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Su Hijo mayor, Jesús, trabajaba hasta ese momento como peluquero en Madrid y, tras finalizar la Guerra Civil (1.936-1.939), se casa con Elisa Adanero García. Poco después cae enfermo y debe sufrir una operación de estómago. |
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Es entonces cuando retorna a Ávila, para ejercer su profesión en el "Casino Abulense" y su padre decide traspasarle el negocio, allá por 1.942. Elisa toma de inmediato las riendas de la cocina y sus platos más tradicionales ("tortilla de patata", "chuletillas de cordero", "bacalao a la vizcaina", "filete de ternera", "huevos fritos" o "lomo de olla") pronto gozan de un enorme éxito entre su clientela. Apenas tres o cuatro años más tarde, el matrimonio adquiere un solar anexo, de 500 m2, donde construye un amplio jardín con mesas. El espacio se convertirá de inmediato en un destacado lugar de ocio, en el que tanto familia como amigos disfrutan del popular juego de la rana (similar a la petanca). A lo largo de esos complicados años Ávila había podido crecer en extensión y mejoran notablemente las infraestructuras de la ciudad (los caminos de piedra dan paso a calles y avenidas). El negocio pasa a partir de ese momento a denominarse "Mesón El Sol", aunque para los lugareños todavía sigue siendo, a día de hoy, “El Ventorro” |
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Por otra parte, el paso de los años ha permitido que Jesús estudie un sinfín de libros gastronómicos e innove en sus propuestas ("espárragos blancos rellenos de salmón ahumado, envueltos en panceta ibérica y salsa de naranja”, “crema de melón sobre fondo de tomate concassé y virutas de jamón ibérico”, “lomos de lubina a la espalda con frutos del mar”…). |
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Pese a ello, las especialidades de "Mesón El Sol" siempre han sido sus carnes, un acierto en sus diferentes versiones: "chuletón de ternera de Á vila a la parrilla", "solomillo de choto a la parrilla con pimientos", "centro de entrecot al foie con setas", "ternera del Valle Ambles al gusto", "tostón cochifrito o asado", "cordero asado a la miel" o "solomillo de ibérico a la mostaza sobre pina tropical". |
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Nuevo edificio La última reforma del complejo, realizada en 2.005, significó la demolición del antiguo Ventorro. En su lugar se levantó un moderno edificio con un restaurante a la carta ("Mesón El Sol"), un salón para 270 comensales -idóneo para celebrar cualquier tipo de evento- y diversos comedores privados. |
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Es copia de la revista "España, parada y fonda", nº 26: julio/agosto/septiembre de 2009 |
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